miércoles, enero 27, 2010

Esposas perdidas

Dos sujetos, uno de edad algo avanzada y otro joven, están empujando sus carritos en el supermercado y chocan. El viejo le dice al joven:

-- Le pido mil disculpas. Estoy buscando a mi mujer y la verdad es que no miraba por dónde estaba caminando.

-- ¡Por Favor! No se preocupe -- contesta el joven -- Además, aunque no lo crea, da la casualidad que estoy en la misma situación que usted. Yo también estoy buscando a mi mujer desde hace un buen rato y ya me estaba poniendo algo nervioso.

-- Bueno. A lo mejor podemos ayudarnos. -- comenta el viejo -- Ya sabe; cuatro ojos ven más que dos. ¿Cómo es su mujer?

-- Y. . . tiene 27 años, es alta, pelo rubio rojizo más bien largo, ojos azules, piernas largas, un busto memorable y tenía puestos unos shorts blancos bien ajustados. Así es la mía ¿y su esposa cómo es?

El viejo piensa un instante, y termina haciendo un gesto con la mano como quien aparta una idea y contesta:

-- No importa. Busquemos a la suya.

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